
Ep. 7 : India - Cachemira
POR EL MUNDO: SERVICIOS PLANETARIOS 2022 - 2026


Y en el texto del santuario Roza Bal dice: (Traducción): LO QUE EL CORÁN Y LA BIBLIA DICEN SOBRE JESUCRISTO EL SAGRADO CORAZÓN: que los judíos dijeron con jactancia que matamos a Cristo Jesús, hijo de María, el apóstol de Alá, pero no lo mataron ni lo crucificaron, sino que así se le hizo parecer, y los que difieren en eso están llenos de dudas, sin ningún conocimiento (certeza), sino solo conjeturas a seguir, porque con seguridad no lo mataron. Ni siquiera Alá lo resucitó para sí mismo.


Visitando Cachemira, el pueblo que mantiene el relato de que allí desencarnó el verdadero Jesucristo.
La tumba de Yuz Asaf, nombre del príncipe Siddhartha (Buda) en la versión árabe y también reconocido como Sant Issa (Jesús) está en el santuario Roza Bal, ubicado en el distrito de Srinagar, Cachemira.
Se dice que es la tumba de un hombre que fue príncipe y profeta y que data del año 100 dc. Hasta el advenimiento del Islam en Cachemira, la tumba fue mantenida por monjes budistas e hinduistas que afirmaban ser descendientes de Yuz Asaf.












































Mientras que vivía un tiempo en México, recorriendo con mi amigo Héctor las grandes pirámides de sus diferentes culturas y a la vez buscando la posibilidad de comprar un camper para recorrer el mundo en 4 ruedas y dedicarme a la labor de Anclaje, ocurrió un inesperado acontecimiento que me llevó a tomar una gran decisión. En un día de visita a una de las pirámides me robaron mi billetera con todos mis documentos y mi licencia de conducir. Solo quedándome en mano mi pasaporte. Esto me llevó a cancelar la búsqueda de la compra del camper porque sin licencia ya no era posible conducir un vehículo. Para ello tenía que volver a Italia para tramitar nuevamente mi licencia de conducir y eso no estaba en mis posibilidades.
Gracias a que comprendo las señales que me dan los acontecimientos que van ocurriendo en cada presente y gracias a que no pongo resistencia aceptando lo que se da con facilidad y lo que no, un día junto a mi gran amigo Héctor, a pocos días de que me quedara sin mis documentos, pensando en que de mi plan tenía que dar un pequeño giro para poder continuar adelante, digo… amigo… ¿qué es lo que te encantaría hacer en tu vida que aún no lo hayas podido hacer? Y el me respondió… Ir a la India. Y de inmediato sin pensarlo le dije… pues entonces vamos. Mañana averiguo los pasajes y vamos. Resulto que al día siguiente ya tenía todo el vuelo planeado, solo necesitaba que Héctor me confirmara.
Por motivos personales mi amigo decidió que iría a la India en otra ocasión, que aún no era su momento y que dejaría pasar esta oportunidad. No me quedó otra opción que subirme al avión sola. Esa pequeña respuesta que él me dio cuando me dijo ¨Ir a la India¨ y la sincronía con la perdida de mi licencia de conducir, fue un mensaje extremadamente claro para mí. Hacía mucho tiempo que sentía que en algún momento tenía que viajar a la India y en general a Asia. Y que en un momento tan inesperado como ese surgiera esa pequeña y simple sincronía, era para mí más que suficiente para tomar el dinero que había ahorrado para comprar el camper y viajar a Asia de mochilera con tan solo el equipaje en mano. Sentí que el continente me estaba llamando por lo que en esa misma semana ya tenía mi pasaje comprado a la India para el siguiente mes. Nunca una decisión fue tan rápida y acertada como esta. Aunque debo reconocer que suelo tomar decisiones abruptas así de semejantes con frecuencia, esta sin lugar a duda superó por lejos todas las anteriores.
Durante ese mes en México estuve coordinando mi viaje, y de mi Alma surgían lugares que eran para mí una necesidad ir. Mi Alma comenzó a anhelar ciertos espacios y ciertas culturas que me llevaron a crear un mapa conceptual de lo que sería más o menos mi recorrido en Asia en general.
Lo primero fue el sincronismo con una publicidad que vi en redes sociales con respecto a un monasterio que impartía un curso de todo un mes en la capital de Nepal. Era la oportunidad perfecta que tenía para poder entrar en la cultura del budismo y con mi propia presencia poder chequear y tener en conciencia que tanto de las enseñanzas primogénitas que Buda impartió, se estaban dando en la actualidad y que tanto se han tergiversado después de tanto tiempo. Era una labor que necesitaba hacer desde lo más profundo de mí yendo al núcleo de donde todo esto comenzó.
Pero antes, tenía algo muy importante y profundo que hacer. Visitar Rosa Bal, la tumba de Yuz Asaf, Sant Isa, al cual los pueblerinos durante los últimos 2 mil años han reconocido y mantenido como el verdadero cuerpo de Jesús ubicado en el norte de India, Cachemira. Una leyenda que sin duda merecía mi tiempo observar y presenciar.
- SINTIENDO LA CONEXIÓN -
Amada presencia, Rosa Bal y la ruta budista están profundamente enlazadas, ya que siento muy fuertemente y con total claridad que, tanto la figura de Yesú (Jesús) como la de Siddhartha Gautama el Buda, ambos encarnaron el misma Alma viniendo una y otra vez con la misma labor y misión.
Mi llegada a India, las primeras horas en la ciudad y capital de Nueva Deli fue un shock cultural y una fascinación para mi cerebro neuro divergente, quien es fanático de los cambios de rutina, del aprendizaje diverso de forma constante y de vivir en modo presente llena de aventuras y experiencias al límite. No puedo negar que India te obliga a tener siempre los ojos bien abiertos más de lo que un turista acostumbra en general, además de que mis percepciones en un lugar como este se vuelven locos por tantos estímulos a la vez. De forma literal puedo expresarlo como un universo entero ocurriendo frente a tus ojos completamente al descubierto en tan solo un pequeño instante. Creo que esta es la forma exacta para poder definir qué tan impactante es India. Y esto, lo percibí en tan solo unas pocas horas de hacer llegado al país. Realmente fascinante.
A los 3 días tomé un avión hacia Srinagar, la ciudad de Cachemira donde me esperaba una familia pueblerina quien iba a recibirme y con quien iba a hospedarme algunos días hasta poder visitar Rosa Bal, que, por motivos de funcionamiento del lugar, tenía que esperar alrededor de 2 semanas para poder entrar al lugar y poder sentarme junto a la tumba de Yuz Safa, Sant Isa.
Esto me llevó a tomar la decisión de hacer un pequeño ajuste y viajar dos horas en auto hacia las montañas, parte del himalaya hindú para vivir durante una semana con una familia de una aldea entre las montañas y así poder visitar todo ese hermoso territorio natural de maravillosas vistas entre sus bosques montañosos, ríos y altos picos nevados.
De los 6 días de trekking que había programado con un integrante de la familia, solo pude hacer 3 días, ya que la familia me sorprendió con un inusual y especial matrimonio que tenían en la aldea donde todos, y exactamente todos de la comunidad tenían que asistir sin excepción alguna por lo que no me dieron ninguna otra alternativa más que vivir esa experiencia.
Realmente sentí que estaba en un lugar con una polaridad inmensa hacia la baja frecuencia en toda esa zona que, si bien todo el territorio era hermoso hacia donde lo miraras por su increíble naturaleza, había algo muy estancado que no permitía que esa energía densa se liberara.
Un matrimonio arreglado, con dos adolescentes que no se conocían el uno con el otro, y que ese ritual arreglado por intereses familiares obligaba a la esposa, esa pequeña adolescente a tener que abandonar su pueblo al día siguiente de la ceremonia para ir a vivir con su nuevo y desconocido esposo a su lugar de origen el cual para ella ara completamente indeseado. Viví allí una difícil realidad el cual me hizo sentir mucha tristeza. Los llantos de esa pequeña mujer durante los dos días completos de ceremonia, y toda una aldea separada entre los hombres por un lado y las mujeres por el otro sin poder ni siquiera dialogar entre ellos. Y mi presencia en el medio de esa situación como una completa desconocida sintiendo tanta represión emocional de la gente. Sin saberlo me había metido en medio de una experiencia extremadamente dogmática y religiosa de la comunidad musulmana pero única en su especie porque se trataba de un pueblo muy inhóspito de la frontera entre India y Pakistán.
Con esa misma emoción de represión e injusticia volví a Cachemira para al fin poder visitar el santuario de Rosa Bal.
Amor mío, el pueblo de Cachemira es un lugar muy pero muy especial. Entre sus rotas calles y edificios demolidos a causa de las bombas de guerra que acechaban hace tan solo un tiempo atrás, y un brillo inexplicable que ondeaba en lo más profundo del lugar. A esto se le suma el contraste de una mezcla entre culturas muy marcadas siendo mayormente raíces musulmanas y sufíes pero con influencias de la India, Persia y Asia Central, promueviendo la convivencia y la identidad compartida más allá de la religión, destacado por el concepto de Kashmiriyat.
Este contraste entre los ecos de un inmenso caos con una paz profunda me dejaba completamente desconcertada. Un contraste tan marcado pero a la vez tan sutil, que llegaba hasta el núcleo de mis células.
Por primera vez en mi vida, un lugar me hizo sentí como si mi brújula interna se rompiera y mi tiempo se detuviera quedándome en el eterno presente y en un estado completamente neutral.
Llegó el día en que Rosa Bal abrió sus puertas. Una pequeña y humilde habitación de color verde ubicada en una esquina común y corriente entre las calles de un pequeño pueblo del norte de India. Y allí estaba, el largo y verde ataúd, cercado de una vidriera completa donde en el extremo sur había un pequeño cuadro con una placa tallada el cual era el retrato de los pies de Yuz Asaf.
Apenas ingresé, estando sola en el lugar, caminé rodeando la pequeña habitación y decidí sentarme a meditar junto a la cabecera del ataúd. Sobre el piso con mis pies descalzos y mis piernas en posición de loto, cerré mis ojos y simplemente me dejé llevar. Comencé a escuchar hermosos cantos que provenían de personas que eran las que visitaban a menudo el lugar. Eran sus devotos fieles que se habían sentado junto a mi rodeando el ataúd.
Una sensación muy profunda me empezó a llevar a un estado donde comencé a percibir la vestimenta del Ser que se encontraba dentro. Lo vi con total claridad, tanto así que hasta el día de hoy sigo manteniendo en mi mente la imagen completamente nítida. Vestido con un atuendo de ceda color verde y rombos de contornos amarillos y naranjas. Entre sus manos, una especie de rosario o Mala budista de cuencas grandes de madera, y en su cabeza lleva puesta una hermosa corona de oro.
No tuve más revelación que esa. Durante alrededor de una hora, en estado de presencia visualizando esa única imagen que se había posicionado en mi mente y disfrutando de la hermosa melodía de armonía y paz que me envolvía por completo. Solo eso, que, aunque esta expresión parezca banal, la simpleza de ese largo instante de presencia, dentro de esa simple habitación verde y en esa simple esquina de un simple pueblo, me llenó de la más simple grandeza.
Debo decir que toda esta experiencia, mi visita a Cachemira desde que llegué hasta que me fui, ha quedado como un recuerdo muy importante, cariñoso y amoroso que quedó grabado y de algún modo reconectado con parte de mi esencia el cual dio paso a mi activación energética dentro del territorio asiático el cual pisaba por primera vez en esta encarnación.
Toda mi labor y servicio planetario y humanitario como Mickel (mi alma frecuencial), lo hago desde mi más sencilla humildad, sin intención de crear ningún tipo de fanatismos e idolatrías, y mucho menos, con intención de dogmatizar mentes, ya que parte del propósito de mi dedicación es liberar almas de sus falsas creencias limitantes y autodestructivas las cuales no permiten que la Frecuencia Crística de origen se manifieste bloqueando la propia evolución.
Es por esto que, de todas mis percepciones, solo hablaré lo justo y necesario, de forma deliberadamente precavida para que tanto tu como todos los lectores de este Blog, puedan pensar y actuar por sí mismos. Y nunca olvides … OBSERVA DESDE LA NEUTRALIDAD SIN JUICIOS, desde tu punto cero, desde el equilibrio para que tu alma pueda resonar y luego con ello discernir.
Con humildad, amor y compasión…
Mickel – Frecuencia Crística. Tu otra expresión de ti.
